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La Nube de Oort: La frontera del Sistema Solar

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Es probable que en algún lugar hayas oído hablar de la Nube de Oort, pero no tengas demasiado claro a qué se refiere. En este artículo vas a poder conocer en profundidad todo lo que significa que esta región en el espacio exista.

Qué es la Nube de Oort

La Nube de Oort es una gigantesca esfera situada en los límites del Sistema Solar. Está repleta de asteroides, cometas y demás objetos transneptunianos que orbitan el Sol. Tiene un tamaño de, aproximadamente, un año luz. Los cuerpos más alejados del Sol, dentro de la nube, están tan alejados que apenas llegan a recibir la influencia gravitatoria del Sistema Solar.

Características

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Aunque en realidad su tamaño no está del todo definido, los científicos sí han llegado a la conclusión de que, la Nube de Oort, debe albergar varios billones de cuerpos de más de un kilómetro de diámetro.

La forma esférica de la que se habla, está determinada por la región exterior de la nube. Esta parte se encuentra poco ligada al Sol, y de allí proceden la mayoría de los cometas de período largo. Se estima que debe poseer 100 veces menos objetos que la región interior de la nube.

Cómo se descubrió

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Erns Öpik fue el primero en considerar, allá por los años 30 del siglo XX, que los cometas que se acercaban al sol debían haberse formado dentro de una gran nube mucho más lejos. Fue en 1950, cuando el astrónomo Jan Oort, postuló su propia teoría. Los meteoritos no podían haberse originado cerca de la trayectoria que describían hacia el Sol. Puesto que, si su superficie se evapora al acercarse al astro, es lógico pensar que se tienen que haber formado en algún lugar mucho más alejado y frío.

Pero todo esto es teoría…

La Nube de Oort no ha podido ser observada. No la hemos visto. Pero Oort, dedujo su forma esférica, a partir de las diversas direcciones de las que procedían los cometas que hemos podido observar desde la Tierra.

Que contiene la Nube de Oort

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Se cree, que los objetos que componen la Nube de Oort, fueron ahí depositados en épocas muy primigenias del Sistema Solar. De hecho, se debieron formar muy cerca del Sol. Sin embargo, la gravedad de los planetas gigantes, debió alterar la órbita de estos objetos. Hasta ubicarlos en la zona que se encuentran actualmente.

Para medir las distancias, hay que tener en cuenta que, 1 unidad astronómica es la distancia que separa la Tierra del Sol. Entonces, una unidad astronómica es igual a 149,598 millones de kilómetros (aproximadamente)

Por tanto, se pueden distinguir dos zonas en la nube de Oort.

  • Nube de Oort interior: Mide entre 2.000 y 20.000 UA (Unidades Astronómicas). En esta zona con forma de disco, se encuentran los objetos más relacionados con la órbita del Sol.
  • Nube de Oort exterior: Mide entre 20.000 y 50.000 UA. Son los objetos más alejados que están afectados por la gravedad del Sol. Aunque también se ven atraídos por otras estrellas, y la marea galáctica. Estos objetos de órbita amplia son los que dan la forma esférica a la nube.

De qué está formada

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Los meteoritos, cometas, asteroides y demás objetos transneptunianos que forman la nube, están compuestos principalmente por hielo, metano y amoníaco. Los astrónomos creen que cometas como el Halley, se formaron allí, al igual que algunos centauros y cometas de Júpiter.

La exploración de la Nube de Oort

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Crédito: NASA Ames/W Stenzel; SETI Institute/D Caldwell

Hasta ahora, no hemos podido ni siquiera llegar con una sonda hasta este lugar de las afueras de nuestro Sistema Solar. La sonda Voyager 1, que es la que más lejos hemos enviado hasta la fecha, todavía tardaría unos 300 años en llegar hasta allí. Y 30 mil más en atravesarla. Es evidente que en esa fecha ya habrá dejado de transmitir información, y estará totalmente inutilizada.

Por ello, el misterio entorno a esta región de las afueras del Sistema Solar, de momento continuará presente, mientras no desarrollemos la tecnología necesaria para llegar hasta allí. O para poder observar mejor sus condiciones desde la Tierra.

Nube de Oort y cinturón de Kuiper asteroides-nube-de-oort

Tiende a existir una cierta confusión para el astrónomo inexperto, a la hora de hablar de la Nube de Oort y del Cinturón de Kuiper. Muchos suelen confundirlos, o incluso llegan a decir que son lo mismo.

Pero no es así.

El Cinturón de Kuiper es la región del Sistema Solar que está más allá de Neptuno. De hecho, si el último planeta del Sistema Solar no hubiese existido, habría sido posible que los objetos que forman esta región, se hubiesen juntado y formado un nuevo planeta. Pero la gravedad de Neptuno lo evitó.

Fue Gerard Kuiper, quien en los años 50, planteó la posibilidad de que hubiese una región más allá de Neptuno, de donde procedían los cometas que llegaban a la Tierra. Los astrónomos sabían que los cometas debían proceder de algún lugar, pero no tenían claro cuál, ya que sólo se tenía conocimiento de la existencia de Plutón.

A día de hoy, hemos identificado a más de 1.000 objetos en el Cinturón de Kuiper. Algunos son pequeños planetas helados como Plutón, e incluso tienen sus propias lunas. Se cree, que podría llegar a haber 100 veces más objetos de los que se han identificado ahí.

Pero todo esto no explica nada.

La principal diferencia entre el Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort, es la distancia con el Sol. Makemake, que es uno de los pequeños planetas helados que hay en esta región se encuentra a 45 UA (unidades astronómicas) del Sol. Esta distancia, es relativamente baja en comparación a la Nube de Oort, que comienza en 2.000 UA en su región interior.

El tamaño de la Nube de Oort es muchísimo más grande que el del Cinturón de Kuiper.

 

Efecto de marea de la Vía Láctea sobre la Nube de Oort

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Este efecto, es el que explica por qué los cometas se dirigen hacia el Sol desde un lugar tan lejano como la Nube de Oort.

El efecto es semejante al que sucede con la Tierra y la Luna. Es sabido que la fuerza gravitatoria que ejerce la Luna sobre nuestro planeta, levanta las mareas, y las baja, en función de la posición de la Luna sobre la Tierra. De modo que, en el momento en el que el Sol y la Luna se alinean sobre la Tierra, la fuerza gravitatoria es mayor, y las mareas crecen más.

Lo mismo sucede con la Nube de Oort y la Vía Láctea. El centro de nuestra galaxia, actúa sobre la Nube, de forma similar a la que lo hace nuestro satélite sobre los mares. De esta forma va generando deformaciones, al tirar de algunos objetos de la nube. Estos objetos transneptunianos, reciben cada vez una menor fuerza gravitatoria del Sol, pero continúan orbitándolo, ya que, siguen sintiendo una leve fuerza.

Esta pequeña fuerza es la que provoca que, al igual que sucede con los mares, la atracción se vea alterada, y algunos cuerpos celestes escapen de su órbita normal en la nube, y se dirijan hacia el Sol.

Aquí tienes este vídeo por si te has quedado con ganas de más.

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El Goblin, el nuevo planeta encontrado en el Sistema Solar

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El ser humano es por naturaleza un ser de ego, que tiende a pensar que lo sabe todo. Pero en la inmensidad en la que estamos englobados en el espacio, todavía hay muchos secretos que se esconden a nuestro conocimiento. Incluso en nuestro propio Sistema Solar.

En este breve artículo, vas a conocer el último descubrimiento de nuestros científicos en los confines del Sistema Solar.

El nuevo planeta descubierto

Un grupo de científicos ha encontrado el pasado martes 2 de octubre de 2018, un planeta enano cuyo nombre es 2015 TG 387, pero al que han llamado “El Goblin”.

Este planeta se encuentra 2,5 veces más lejos que Plutón del centro de nuestro Sistema Solar. O lo que es lo mismo, 80 unidades astronómicas. Cabe recordar que una unidad astronómica en la distancia entre la Tierra y el Sol.

En busca del Planeta X

Los investigadores se han fijado que su órbita no se acerca lo suficiente a Neptuno, ni a ningún otro planeta gigante como para que la gravedad de este le afecte de una forma notable.

Así, es toda una incógnita saber qué es lo que mantiene en órbita a El Goblin.

El objeto se ha descubierto mientras se investigaba la existencia de otros planetas enanos desconocidos, y del planeta X.

Este estudio es uno de los mayores realizados en nuestra historia para encontrar astros lejanos en el Sistema Solar.

Los objetos que vamos encontrando, son como migas de pan que nos deberían terminar dirigiendo al Planeta X en cuestión.

Igual que Hansel y Gretel, cuantas más migas encontremos, más cerca estaremos de ese misterioso objeto gigante que está alterando la órbita de los objetos del Cinturón de Kuiper. Y así, mejor comprenderemos el Sistema Solar exterior.

Cuando demos con el Planeta X, será un descubrimiento que sin duda redefinirá nuestro conocimiento y comprensión de la evolución del Sistema Solar.

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Saturno

Saturno es el segundo planeta más grande y con mayor masa después de Júpiter, y el único del sistema solar que tiene un sistema de anillos visible. Saturno al igual que todos los planetas que están después de Marte, es gaseoso, y se caracteriza por sus brillantes anillos. En la época en la que todavía no había telescopios, Saturno se consideraba el planeta más alejado del Sol ya que era visible a simple vista, y por la falta de tecnología no se podía observar más allá.

Curiosidades de Saturno

Si se mira con detenimiento, Saturno se ve claramente achatada por los polos dado que gira a una velocidad tremenda. Como comentábamos anteriormente, Saturno es uno de los cuatro gigantes gaseosos. Todos estos planetas tienen anillos aunque ninguno de ellos tan visibles como los de Saturno. Su núcleo de roca se encuentra dentro de una gran bola de gas que contiene hidrógeno, helio y metano. Su apariencia clara hace que irradie más calor del que recibe del Sol, al igual que sucede con algunos otros gigantes gaseosos de nuestro sistema solar. Un día en Saturno dura 10,23 horas, esto significa que cada poco más de 10 horas da una vuelta sobre sí mismo, es decir, sobre su eje. Esto implica que un día en la Tierra son algo más de dos en Saturno. Sin embargo no ocurre lo mismo si nos ponemos hablar de la órbita, ya que Saturno se encuentra más lejos del Sol que la Tierra. Lo cual hace que un año en la Tierra son aproximadamente 29,5 años en Saturno. Esta gran bola de gas no sólo tarda mucho más tiempo en dar la vuelta al Sol que la Tierra si no que lo hace a una temperatura muchísimo más gélida. De media en superficie, Saturno se encuentra a -139ºC. Además, es el único planeta del Sistema Solar que tiene una densidad inferior que el agua. esto significa que si Saturno cayera sobre un océano lo suficientemente inmenso como para contenerlo flotaría sobre el transparente líquido.

Las lunas de Saturno

Saturno tiene al menos 62 satélites con órbitas aseguradas. La luna más grande de Saturno es Titán, y es la única de todo el sistema solar qué cuenta con una atmósfera considerable. Los satélites de Saturno se han ido descubriendo poco a poco, de hecho, en el año 2004 fueron hallados 12 nuevos, cuyas órbitas nos hacen pensar qué son partes de objetos mayores que fueron atraídos por la gravedad de Saturno. La sonda Cassini consiguió imágenes en el año 2013 de los anillos más periféricos del planeta, en las cuales se percibían algunas perturbaciones. No fue hasta hace poco cuando se aclaró que se trataba de una nueva luna que se estaba formando y que no media más de un kilómetro.Dicho satélite fue bautizado como Peggy. Entre las 62 lunas, algunas se pueden diferenciar fácilmente, ya que tienen distinta forma, diferente masa, y proceden de distintos lugares. Algunas de ellas son duras, sin embargo otras están cubiertas por un manto de partículas congeladas, hay otras porosas y blandas, y algunas otras tienen valles o incluso grandes cordilleras. Lo que es común a todos y cada uno de este satélites, son los profundos cráteres que las habitan, fruto del impacto de todo tipo de objetos espaciales. Algunos de los satélites de Saturno como Dione y Tetis, se aprecia un claro indicativo de actividad geológica y su superficie  se resquebraja. Otras lunas parece que son cachos de satélites más grandes qué chocaron, se rompieron, y se dividieron para ahora formar otros más pequeños como pueden ser Jano y Epimeteo. Fue a mediados del siglo XVII cuándo Christiaan Huygens vio por su pequeño telescopio la primera luna de Saturno y la llamo Luna Saturni. Este satélite visto por primera vez en 1656 es el que ahora conocemos como Titán. Posteriormente, Giovanni Cassini descubrió cuatro lunas más: Jápeto, Rea, Dione y Tetis. A finales del siglo XVIII, fue William Herschel, quién se sumó a los hallazgos y consiguió observar a Mimas y Encelado. De esta forma, poco a poco se fueron descubriendo más y más lunas del gigante gaseoso. Hasta que, cuando en 1997, se lanzó la misión Cassini Huygens, con el objetivo de investigar los satélites del planeta de los anillos ya se conocían 18 lunas. Esta misión fue todo un éxito y actualmente se conocen 62 satélites que orbitan alrededor de Saturno.

Los anillos de Saturno

Fue Galileo el primero en observar los anillos de Saturno en el año 1610, solo que creyó que eran satélites del planeta, ya que sus aparatos todavía eran muy anticuados. Fue 49 años más tarde cuando Huygens, con un equipo mucho mejor los vio claramente, y no tuvo lugar a dudas de que esos eran los anillos de Saturno y no lunas. Fueron necesarios 200 años más para que Maxwell demostrara con fórmulas matemáticas, que esos anillos que se observan por el telescopio, estaban formados por partículas. Antes de este año, en 1859, se creía que eran sólidos. Sin embargo, en 1850 Edouard Roche ya había hecho una aproximación, mientras estudiaba el efecto de la gravedad de los planetas sobre y sus satélites. Y estimó que cualquier material que se encontrara más cerca que 2,44 veces el radio del planeta que orbita, no se podía juntar para hacer un cuerpo sólido, ya que sino se rompería. Y lo mismo sucedería con cualquier cuerpo sólido de por sí, que traspasase esa barrera. Se desquebrajaría fruto de la gravedad del planeta. Podemos llegar a saber la composición de los anillos de Saturno por los restos de cometas y asteroides que nos llegan a la Tierra. El tamaño de los elementos que forman estos anillos es muy variable. Pueden encontrarse desde partículas del tamaño de un grano de arena, a otras más grandes que una casa. Gran parte del material que forma estos elementos que forman los anillos de Saturno es hielo. Además, podemos saber la que son elementos bastante jóvenes porque, si así no lo fueran, estarían completamente oscurecidos por el polvo estelar y no brillarían. Entonces, este brillo que emiten nos confirma que se trata de partículas jóvenes.

¿Cómo ver Saturno por un telescopio?

Observar fotos reales de Saturno visto desde la Tierra es una maravilla. Sin embargo, quizás no sabías que no es necesario un gran telescopio para ver Saturno con tus propios ojos. De hecho, con la ayuda de unos simples prismáticos astronómicos de 10×50, puedes llegar a diferenciar los anillos del planeta, así como sus lunas mayores como puede ser el caso de Titán. Cualquier aficionado a la astronomía puede disponer de un telescopio de 70mm con el que se puede ver con sorprendente nitidez cualquier planeta como Marte, Júpiter o Saturno, así como la Luna o algunas lunas de los planetas mencionados. Está claro que con este tipo de aparatos, no lograrás la calidad del telescopio Hubble para ver el universo. Pero podrás, si observas desde un lugar oscuro y sin contaminación, ver elementos cercanos del espacio con tus propios ojos.