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Como diferenciar una estrella de un planeta a simple vista

Cuando dirigimos nuestra vista al cielo en un entorno que no tenga excesiva contaminación lumínica, se nos brinda ante nosotros un majestuoso mar de puntos de luz. Desde pequeños nos enseñan que cada uno de esas señales luminosas son estrellas. Pero en el cielo nocturno, hay otros muchos elementos brillantes y visibles desde la Tierra que no lo son. Galaxias, nebulosas o hasta la estación espacial internacional. Pero hay un elemento en concreto que suele confundirse fácilmente con estrellas muy brillantes, y eso son los planetas.

Para no confundir estos dos cuerpos celestes en un cielo con estrellas sólo es necesario saber una cosa. Las estrellas tintinean, esto quiere decir que su brillo es intermitente, cambia de intensidad. Si miramos al cielo y observamos cada uno de esos puntos sabremos que es una estrella cuando nos de la sensación de como si nos estuvieran guiñando un ojo. Las estrellas son bolas de gas incandescentes, en las que se están produciendo continuamente reacciones nucleares. Es por eso por lo que su brillo no es continuo y puede estar cambiando de intensidad. Y esos cambios se perciben desde aquí con ese tintine, y esa intermitencia en la potencia de su brillo. Por el contrario, el “brillo” de los planetas es constante. De hecho, los planetas no brillan, si no que reflejan la luz del Sol sobre su superficie, y por eso los podemos ver desde la Tierra. Los planetas son como espejos que reflejan el Sol. Y al estar tan cerca de nosotros, podemos percibir con mucha claridad esa luz que destellan.

Otra explicación es que las estrellas parpadean porque se encuentran a distancias muy lejanas en comparación con los planetas. Esta inmensidad de kilómetros provoca que cualquier turbulencia o residuo atmosférico altere la cantidad de luz que percibimos desde aquí, algo que no sucede con los planetas que están mucho más cerca. Los planetas están tan próximos que es muy difícil que algo lo suficientemente grande se cruce entre nosotros y ellos como para alterar esa cantidad de luz. Sin embargo, las distancias con las estrellas son casi incontables de los enormes que son. Y es por ello que todo tipo de elementos se pueden interponer en la trayectoria de su brillo hasta la Tierra, y provocar esa intermitencia anteriormente mencionada su resplandor.